La selección española de Luis Enrique vivió una noche de sobresaltos el pasado jueves, la pesadilla pudo tener peor final pero los favores de Alemania evitaron un desastre que habría dejado marcado al técnico y por supuesto a los jugadores. En cierta manera se ha evaporado la euforia inicial generada tras la goleada a Costa Rica, pero la fase decisiva del Mundial comienza ahora y el toque de atención recibido por parte de Japón debe ser un acicate para que los jugadores no repitan errores.