Se terminó la dictadura moral en el Valencia, a todos. Y creo que es algo que tenemos que celebrar. Y no, no es un proceso con un día de inicio y otro de fin, porque las cosas no son tan fáciles, pero sí se va de forma clara cómo son las tendencias. Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, si no insultabas a Lim es que estabas de acuerdo con él, lo que te convertía de forma inmediata en un vendido, en un mamador, en alguien a quien le sangraban las rodillas.