El Valencia es un barco a la deriva, con resultados deportivos nefastos y decisiones inentendibles que día a día empequeñecen al club. El adiós de Toni Lato tiene varias lecturas, por un lado se puede entender que no fuera una prioridad renovar al futbolista teniendo en cuenta la competencia en su posición, pero el trato no ha sido el correcto. Por eso su marcha ha dolido más todavía, se marcha un valencianista de cuna que nunca alzó la voz y que representa los valores que todo jugador debería tener.