"Si Corona, Layhoon, Solís e Inma Ibáñez tuvieran dignidad, dimitirían de sus cargos en el Valencia". Tengo que decir que, cuando escucho eso de la dignidad, pienso que con la ajena no se tendría que jugar, porque es demasiado fácil.
"Si Corona, Layhoon, Solís e Inma Ibáñez tuvieran dignidad, dimitirían de sus cargos en el Valencia". Tengo que decir que, cuando escucho eso de la dignidad, pienso que con la ajena no se tendría que jugar, porque es demasiado fácil.
El Valencia ha dado un salto de calidad en el centro del campo. Cuando sea oficial la llegada de Amallah, junto con André Almeida, Javi Guerra y Pepelu, hará que contemos con muchas alternativas para poder jugar de distintas formas. Y a ese grupo hay que añadir, aunque ahora mismo esté poco menos que mal visto, a Hugo Guillamón, jugador al que se ha defenestrado pero que sigue trabajando para recuperar el nivel que le permitió llegar a ser mundialista con España hace apenas 8 meses.
Nada ha cambiado en el Valencia y nos enfrentamos a una temporada muy dura después de conocer las bajas que se han producido en la plantilla y las intenciones que tiene el propietario en materia de fichajes. La situación económica es comprometida y los ingresos cada vez más bajos, pero ha sido la gestión del club la que ha llevado a esta etapa de vacas flacas que no se ha arreglado vendiendo futbolistas en todos estos años.
"El entorno del Valencia puede conseguir que Peter Lim venda sus acciones". El mensaje, más o menos textual, es algo que se viene repitiendo de forma cíclica, y resulta muy peligroso. Y la razón es que eso es imposible, y no porque yo lo diga, que insisto en que el tiempo de este señor aquí acabó hace ya mucho, sino porque para que venda alguien tiene que comprar, y para poderlo hacer se debe tener dinero, y eso ya empieza a ser una montaña muy empinada.
¿Nadie ha pensado en la posibilidad de que el Valencia no lo haga todo mal? Ya sé que eso ahora mismo no se contempla, y quien se atreve a decirlo es un blanqueador, y un meritoner, y un mamador… en fin, todo el lote que viene con este tipo de cuestiones. Que el club ha estado hecho unos zorros es algo evidente, porque no se cae al pozo en el que vivimos por hacer las cosas bien.
La confianza en el supuesto lavado de cara que se vendió desde el club era escasa, a estas alturas ya se conoce de sobra el modus operandi de un Peter Lim que lleva años sin explicar qué es lo que quiere obtener del Valencia o qué tipo de intenciones tiene. Va a empezar La Liga y el equipo es un auténtico solar, desequilibrado en todas sus líneas y con un entrenador que debe acogerse a un milagro para no seguir el mismo camino que la mayoría de sus antecesores.
Peter Lim le está gastando una putada muy gorda a Rubén Baraja en el Valencia. Siento no ser más educado o políticamente correcto, pero es que no hay otra palabra para poder definir con el mayor rigor lo que ha hecho el máximo accionista en las últimas horas. Ha hecho saltar por los aires un proyecto que ya estaba cogido con pinzas, y que tenía alguna pequeña esperanza en que algunas cosas que se han trabajado aquí acabaran bien. Pero eso no ha pasado.
"De Mestalla va a depender el futuro deportivo del Valencia (y ningún otro futuro)". Es es el resumen de un maravilloso hilo de twitter obra del escritor, músico y valencianista Sergi Calvo. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero en gran medida, explica de manera perfecta lo que pasa en el club y, sobre todo, lo que va a pasar en el corto y medio plazo.
"Si Corona, Layhoon, Solís e Inma Ibáñez tuvieran dignidad, dimitirían de sus cargos en el Valencia". Tengo que decir que, cuando escucho eso de la dignidad, pienso que con la ajena no se tendría que jugar, porque es demasiado fácil.
"El entorno del Valencia puede conseguir que Peter Lim venda sus acciones". El mensaje, más o menos textual, es algo que se viene repitiendo de forma cíclica, y resulta muy peligroso. Y la razón es que eso es imposible, y no porque yo lo diga, que insisto en que el tiempo de este señor aquí acabó hace ya mucho, sino porque para que venda alguien tiene que comprar, y para poderlo hacer se debe tener dinero, y eso ya empieza a ser una montaña muy empinada.
El Valencia ha dado un salto de calidad en el centro del campo. Cuando sea oficial la llegada de Amallah, junto con André Almeida, Javi Guerra y Pepelu, hará que contemos con muchas alternativas para poder jugar de distintas formas. Y a ese grupo hay que añadir, aunque ahora mismo esté poco menos que mal visto, a Hugo Guillamón, jugador al que se ha defenestrado pero que sigue trabajando para recuperar el nivel que le permitió llegar a ser mundialista con España hace apenas 8 meses.
¿Nadie ha pensado en la posibilidad de que el Valencia no lo haga todo mal? Ya sé que eso ahora mismo no se contempla, y quien se atreve a decirlo es un blanqueador, y un meritoner, y un mamador… en fin, todo el lote que viene con este tipo de cuestiones. Que el club ha estado hecho unos zorros es algo evidente, porque no se cae al pozo en el que vivimos por hacer las cosas bien.
Nada ha cambiado en el Valencia y nos enfrentamos a una temporada muy dura después de conocer las bajas que se han producido en la plantilla y las intenciones que tiene el propietario en materia de fichajes. La situación económica es comprometida y los ingresos cada vez más bajos, pero ha sido la gestión del club la que ha llevado a esta etapa de vacas flacas que no se ha arreglado vendiendo futbolistas en todos estos años.
La confianza en el supuesto lavado de cara que se vendió desde el club era escasa, a estas alturas ya se conoce de sobra el modus operandi de un Peter Lim que lleva años sin explicar qué es lo que quiere obtener del Valencia o qué tipo de intenciones tiene. Va a empezar La Liga y el equipo es un auténtico solar, desequilibrado en todas sus líneas y con un entrenador que debe acogerse a un milagro para no seguir el mismo camino que la mayoría de sus antecesores.
Peter Lim le está gastando una putada muy gorda a Rubén Baraja en el Valencia. Siento no ser más educado o políticamente correcto, pero es que no hay otra palabra para poder definir con el mayor rigor lo que ha hecho el máximo accionista en las últimas horas. Ha hecho saltar por los aires un proyecto que ya estaba cogido con pinzas, y que tenía alguna pequeña esperanza en que algunas cosas que se han trabajado aquí acabaran bien. Pero eso no ha pasado.
"De Mestalla va a depender el futuro deportivo del Valencia (y ningún otro futuro)". Es es el resumen de un maravilloso hilo de twitter obra del escritor, músico y valencianista Sergi Calvo. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero en gran medida, explica de manera perfecta lo que pasa en el club y, sobre todo, lo que va a pasar en el corto y medio plazo.