El Valencia tiene que hacer varios “fichajes” en este parón por selecciones. Y es que la enfermería la tenemos a tope, y si todo fuera bien, y nos vuelven los que mandemos sanos, cuando retorne la competición sólo tendríamos de baja a Diakhaby.
El Valencia tiene que hacer varios “fichajes” en este parón por selecciones. Y es que la enfermería la tenemos a tope, y si todo fuera bien, y nos vuelven los que mandemos sanos, cuando retorne la competición sólo tendríamos de baja a Diakhaby.
El segundo fin de semana sin fútbol consecutivo en Valencia, porque el caprichoso calendario ha hecho que juguemos en lunes después del parón de selecciones. Confieso que para la siguiente vez voy a apagar el móvil, a no leer ni escuchar nada y a olvidarme de todo al menos por unos días.
Pepelu ha caído en gracia en Mestalla, en muy poco tiempo se ha convertido en el gran líder del centro del campo y en ese jugador que durante tanto tiempo ha necesitado el Valencia en la medular. Pepelu no es el mediocentro defensivo del que tanto se habló en estos años, pero su polivalencia sí le convierte en un futbolista de mucha presencia y cuyo juego no se queda únicamente en la construccion. ¿Por qué está brillando tanto Pepelu?
El Valencia tiene puntos débiles, y algunos debilitados, y en este parón, a falta de dos meses y medio para que se abra el mercado de invierno, es un buen momento para analizar qué necesitamos firmar de manera urgente… pero siempre dentro de un análisis lógico de las cosas y no pensando en tener delirios de grandeza.
La Copa del Mundo de fútbol masculina es la competición más importante del deporte a nivel mediático y económico. Con unos Juegos Olímpicos en plena decadencia en cuanto a audiencias y en busca de nuevos incentivos para animar a los espectadores, el mundial de fútbol subsiste por sí solo a pesar de las discutibles políticas de elección de sedes y la corrupción que siempre está presente.
En el Valencia te insultan por la forma de pensar si no es la que algunos quieren. Estamos en ese nivel de bajeza humana, y además sin ningún tipo de complejo ni disimulo. Aquí se ha implantado una ley marcial, y el que se sale de ella recibe una lluvia de palos de todos los colores como si lo que dicen unos valencianistas fuera más importante que lo dicen otros. Es una asquerosa guerra civil promovida por cuatro indigentes mentales que sólo viven del enfrentamiento.
En el entorno del Valencia se habla de lo que la prensa queremos que se hable. Esta reflexión tengo claro que me va a costar improperios, públicos o no, pero es una verdad respecto a la que no tengo el mínimo género de duda. Hacia donde nosotros enfocamos la actualidad es hacia donde mira el aficionado, y es por ello que, en los tiempos que corren, tenemos una responsabilidad mucha más grande de lo normal.
En el entorno del Valencia se está llegando a desear la muerte a gente, y eso no se puede consentir, porque ya se pasa cualquier límite que pueda ser medianamente aceptable. Se me dirá que es una minoría, sólo faltaba, pero es que nos hemos tomado todos una especie de barra libre que, en manos de descerebrados, se convierte en un problema muy grave.
El Valencia tiene que hacer varios “fichajes” en este parón por selecciones. Y es que la enfermería la tenemos a tope, y si todo fuera bien, y nos vuelven los que mandemos sanos, cuando retorne la competición sólo tendríamos de baja a Diakhaby.
El Valencia tiene puntos débiles, y algunos debilitados, y en este parón, a falta de dos meses y medio para que se abra el mercado de invierno, es un buen momento para analizar qué necesitamos firmar de manera urgente… pero siempre dentro de un análisis lógico de las cosas y no pensando en tener delirios de grandeza.
El segundo fin de semana sin fútbol consecutivo en Valencia, porque el caprichoso calendario ha hecho que juguemos en lunes después del parón de selecciones. Confieso que para la siguiente vez voy a apagar el móvil, a no leer ni escuchar nada y a olvidarme de todo al menos por unos días.
La Copa del Mundo de fútbol masculina es la competición más importante del deporte a nivel mediático y económico. Con unos Juegos Olímpicos en plena decadencia en cuanto a audiencias y en busca de nuevos incentivos para animar a los espectadores, el mundial de fútbol subsiste por sí solo a pesar de las discutibles políticas de elección de sedes y la corrupción que siempre está presente.
Pepelu ha caído en gracia en Mestalla, en muy poco tiempo se ha convertido en el gran líder del centro del campo y en ese jugador que durante tanto tiempo ha necesitado el Valencia en la medular. Pepelu no es el mediocentro defensivo del que tanto se habló en estos años, pero su polivalencia sí le convierte en un futbolista de mucha presencia y cuyo juego no se queda únicamente en la construccion. ¿Por qué está brillando tanto Pepelu?
En el Valencia te insultan por la forma de pensar si no es la que algunos quieren. Estamos en ese nivel de bajeza humana, y además sin ningún tipo de complejo ni disimulo. Aquí se ha implantado una ley marcial, y el que se sale de ella recibe una lluvia de palos de todos los colores como si lo que dicen unos valencianistas fuera más importante que lo dicen otros. Es una asquerosa guerra civil promovida por cuatro indigentes mentales que sólo viven del enfrentamiento.
En el entorno del Valencia se habla de lo que la prensa queremos que se hable. Esta reflexión tengo claro que me va a costar improperios, públicos o no, pero es una verdad respecto a la que no tengo el mínimo género de duda. Hacia donde nosotros enfocamos la actualidad es hacia donde mira el aficionado, y es por ello que, en los tiempos que corren, tenemos una responsabilidad mucha más grande de lo normal.
En el entorno del Valencia se está llegando a desear la muerte a gente, y eso no se puede consentir, porque ya se pasa cualquier límite que pueda ser medianamente aceptable. Se me dirá que es una minoría, sólo faltaba, pero es que nos hemos tomado todos una especie de barra libre que, en manos de descerebrados, se convierte en un problema muy grave.