El Nuevo Mestalla debe ser una realidad en 2024, y lo debe ser con una urgencia enorme, porque es algo que debe marcar el futuro del club, a todos los niveles, y posiblemente la gran llave para que podamos empezar a pensar en una venta real de la mercantil, que al final se supone que es el gran objetivo de todos… o como poco, la manera de sacar a Peter Lim de aquí punto antes.