Francia era un caos durante la primavera de 1968. La guerra de Argelia prendió un incendio social en la clase obrera y universitaria que puso en jaque el gobierno de Charles de Gaulle. El estallido de las revueltas estudiantiles vivió su momento de mayor apogéo en mayo de 1968 y París fue su epicentro. Hasta allí se desplazó el delegado del sindicato de estudiantes de Unef, con apenas 19 años, el joven Jean-Marie para tomar parte en la lucha revolucionaria.