El verano que le viene al Valencia da miedo, y todos rezamos para que no sea algo peor. En el club, aquí, llevan semanas trabajando y planificando, que sí, que ya lo sé, que soy un vendido y todo lo demás, pero es lo que hacen. Y en Singapur, que es donde está el problema, siguen a lo suyo, que no tengo nada claro qué es, pero que en absoluto se centra en lo que necesita un club de fútbol profesional como el nuestro. Lo triste es que no es nada nuevo bajo el sol.