El Valencia le parece poca cosa a Ferran Torres, porque busca "mayores retos". Quiere irse sin cerrarse la puerta con el "es el equipo de mi tierra y el que me ha dado todo", pero es tarde. Difícil marcharse haciendo las cosas peor, siendo legítimo el cambiar de equipo cuando uno estima oportuno. El camino para llegar a esta decisión ha sido innecesario, absurdo, y nos ha metido a todos en una guerra en la que, básicamente, hemos hecho el indio, y mucho.