La única clave innegociable del entorno del Valencia es que haya una unión de verdad. Y eso exige que haya mucha mano izquierda y poca memoria. Y más bien ninguna, porque en cuanto empiezan a aflorar los fantasmas del pasado, que en muchos casos es muy reciente, nada tiene sentido, y como decimos aquí, “todo va por el aire”.