Maxi Gómez es un tipo rebelde que lleva mucho tiempo con el freno de mano echado. Y el viernes, contra el Villarreal, aunque no marcó, hizo algo que me gustó tanto como si hubiera visto portería: ir al límite, o incluso un poco más allá. De hecho, ese "más allá" le costó una amarilla que era la quinta, algo que estaba en el aire desde hacía muchas jornadas. Pero es que prefiero tener a un Maxi al 100% menos partidos que contar con él siempre...