La táctica “secreta” de los empresarios valencianos que quieren comprar el Valencia es, desde hace ya muchos años, la misma. Trabajan sin hacer ruido, sin aparecer en los medios (que los que salen deben ser como un señuelo), y esperan la oportunidad para poder lanzar su ofensiva. El problema es que ese momento nunca llega. El problema es que nunca dejan de no hacer más que ruido.