Rubén Baraja es un símbolo, un histórico del Valencia, una figura sagrada que jamás ha manchado esta camiseta ni este escudo, que siempre puso por delante al club por encima de sus intereses, que nunca habló mal de nadie y que arregló muchos trapos sucios dentro de casa, donde toca, como Carlos Marchena, dos figuras que están por encima de todo. No se encontrará a nadie en esta ciudad que hable mal del Pipo, nadie, y eso es algo de lo que nadie no puede presumir salvo él.