A falta de que su fichaje por el Celta de Vigo sea oficial, el Levante ha perdido a Cabral. Sin embargo, lo peor no es eso sino la cara que se le ha quedado. El agente y propietario del fondo de inversión que tiene sus derechos, Miguel Pires, ha toreado a los granota como ha querido. Primero se ha tirado más de un mes dando largas y poniendo problemas. Y después, cuando ya había llegado a un acuerdo con Quico Catalán, ha incumplido su palabra. El enfado en Orriols es morrocotudo, aunque poco se puede hacer ya.