Que el Nuevo Mestalla tenga tanto hater de pega es algo que saca de mis casillas. Porque no lo entiendo, no veo el sentido ni tampoco el fin, porque entiendo que las cosas las piensas o las haces por algo, y no sólo por capricho. Que el futuro del Valencia pasa por ir al futuro estadio y vender las parcelas del actual es algo que todos sabemos desde hace casi 20 años, dos décadas, y que ahora nos pongamos con ese morro fino y piel delicada, de verdad, no lo entiendo.