Las dos últimas campañas no han sido fáciles para José Luis Gayà, el de Pedreguer ha tenido que luchar frente a las lesiones y la desconfianza, se contagió en exceso de la dinámica negativa del equipo. Este verano volvió a ser uno de los hombres que figuraba en las quinielas para salir, pero Marcelino apostó por él y le ha dado continuidad en el comienzo de liga. Sigue sin mantener la precisión de antaño en los centros, pero poco a poco va pareciéndose más al futbolista que deslumbró en su primer año.