No pudo ser y el Valencia tuvo que conformarse con tomarse las uvas en una posición aceptable pero no en la zona Champions. La derrota dejó un regusto muy amargo por la manera y el momento en el que se produjo. Ahora el equipo tiene un peligroso compromiso copero en el que las confianzas podrían pasar una mala pasada, superar la eliminatoria sería la mejor inyección de moral de cara al difícil calendario que viene.