Después de un 4-0 era lo suyo. Esta mañana ha habido bronca y terapia colectiva en Buñol. No tanto por el mal partido como por los infames 10 últimos minutos. El Levante se descompuso en la recta final y eso es algo que Juan Ignacio Martínez no puede ni debe tolerar. El técnico reconoció en El Sadar que debió "mandar mal el mensaje en el descanso" a sus jugadores, pero hoy les ha dado un toque por dejarse llevar de una manera tan intolerable. "Nos faltó agresividad en unos momentos, pausa en otros", explicaba JIM.