Si hay algo que no me han quitado jamás, nadie, ha sido la ilusión por ser del Valencia. Tengo casi 48 años y me ha tocado vivir de todo, lo mejor y lo peor, y eso es algo que forja un carácter. O eso al menos es lo que yo quiero entender, o que al menos me da algo de paz interior para afrontar muchas veces ciertas situaciones.