El Atlético Baleares - Valencia de los octavos de final de la Copa del Rey era un trampa en toda regla. Si ganabas era tu obligación, sin atender a más argumentos. Y si perdías, era aumentar el incendio que parece que se quiere generar en torno al club. Aunque el partido no podía empezar mejor, porque a los 47 segundos, Marcos André, en una gran acción individual, hacía el 0-1, que era lo mejor que podía pasar.