El fútbol y el estado anímico de los equipos puede cambiar en cuestión de semanas e incluso de días. Antes del encuentro ante el Espanyol el estado general de la plantilla y de la afición era de optimismo, quizá de una euforia exagerada pero comprensible por la posibilidad de cerrar 2021 en la cuarta posición. La derrota escoció pero no hay que perder la perspectiva, quizá los de Bordalás no merecieron perder pero es justo reconocer que en otros encuentros se jugó mucho peor y sin embargo se logró salvar algunos puntos.