Nadie dijo que el camino en la Champions League fuera a ser fácil, y tampoco se trata de vender un falso optimismo con proclamas vacías. El Valencia necesita casi un milagro para estar en cuartos de final, pero si a algo está obligado es a darlo todo y en caso de caer eliminado ofrecer una imagen acorde a su altura futbolística. En Milán se rozó el ridículo pero el gol de Cheryshev deja un hilo de esperanza, si el equipo hace un partido perfecto puede ponerle las cosas complicadas a los italianos y soñar con estar en cuartos de final.