¿Porqué somos del Valencia? No se tratar de hacer una burda imitación de aquel famoso spot de televisión que hiciera famoso el Atlético de Madrid cuando descendió a Segunda División. Es una pregunta que todos los aficionados del mundo, de cualquier equipo, nos hacemos alguna vez en la vida. O lo que es peor y más complicado de contestar: nos la hacen nuestros hijos.
El mes de marzo de 2019 va a pasar a la historia del Valencia por muchos motivos. El primero es que se ha llegado a 100 años, algo que ahora puede parecer “normal”, pero que en muchos momentos de este siglo no ha estado tan claro. Alcanzar esa edad, con todo lo pasado y lo vivido, es un logro que se tiene que valorar, pero eso se ha hecho de forma natural, espontánea, maravillosa.
Ni los más optimistas podían imaginar un espectáculo tan emotivo como el que se vivió en la tarde de ayer en Mestalla, la afición recibió a las leyendas con el cariño que se merecían y cerró la noche disfrutando de un castillo colosal lanzado sobre el césped. Hubo ausencias notables pero la presencia de 200 ex jugadores que saltaron al campo y completaron una foto para el recuerdo ya es historia del Valencia.
El mes de marzo de 2019 va a pasar a la historia del Valencia por muchos motivos. El primero es que se ha llegado a 100 años, algo que ahora puede parecer “normal”, pero que en muchos momentos de este siglo no ha estado tan claro. Alcanzar esa edad, con todo lo pasado y lo vivido, es un logro que se tiene que valorar, pero eso se ha hecho de forma natural, espontánea, maravillosa.
¿Porqué somos del Valencia? No se tratar de hacer una burda imitación de aquel famoso spot de televisión que hiciera famoso el Atlético de Madrid cuando descendió a Segunda División. Es una pregunta que todos los aficionados del mundo, de cualquier equipo, nos hacemos alguna vez en la vida. O lo que es peor y más complicado de contestar: nos la hacen nuestros hijos.
Ni los más optimistas podían imaginar un espectáculo tan emotivo como el que se vivió en la tarde de ayer en Mestalla, la afición recibió a las leyendas con el cariño que se merecían y cerró la noche disfrutando de un castillo colosal lanzado sobre el césped. Hubo ausencias notables pero la presencia de 200 ex jugadores que saltaron al campo y completaron una foto para el recuerdo ya es historia del Valencia.