“Tocó en Hugo Duro” se ha convertido en una especie de mantra para el valencianismo. La ya mítica narración del tercer tanto del Valencia en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey entre el Valencia y el Getafe que protagonizó el compañero Miguel Ángel Román ha pasado a la historia, no porque Jorge Molina rematara y el balón fuera a dar en la espalda de su compañero, quien por cierto estaba en fuera de juego y el gol habría sido anulado, ya está en la mente de todos.
“El año del Centenario del Valencia merece que el equipo juegue al menos una final, hay que hacer el esfuerzo de morir por ello”. Como digo tantas veces, la frase no sé si es textual, pero seguro que muy parecida a los que se decía y se escribía sobre la temporada del equipo en los pasados meses de diciembre y de enero, especialmente critico y de punto de inflexión para el curso.
“Tocó en Hugo Duro” se ha convertido en una especie de mantra para el valencianismo. La ya mítica narración del tercer tanto del Valencia en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey entre el Valencia y el Getafe que protagonizó el compañero Miguel Ángel Román ha pasado a la historia, no porque Jorge Molina rematara y el balón fuera a dar en la espalda de su compañero, quien por cierto estaba en fuera de juego y el gol habría sido anulado, ya está en la mente de todos.
“El año del Centenario del Valencia merece que el equipo juegue al menos una final, hay que hacer el esfuerzo de morir por ello”. Como digo tantas veces, la frase no sé si es textual, pero seguro que muy parecida a los que se decía y se escribía sobre la temporada del equipo en los pasados meses de diciembre y de enero, especialmente critico y de punto de inflexión para el curso.