Ni los más optimistas podían imaginar un espectáculo tan emotivo como el que se vivió en la tarde de ayer en Mestalla, la afición recibió a las leyendas con el cariño que se merecían y cerró la noche disfrutando de un castillo colosal lanzado sobre el césped. Hubo ausencias notables pero la presencia de 200 ex jugadores que saltaron al campo y completaron una foto para el recuerdo ya es historia del Valencia. Junto a lo ocurrido el lunes el encuentro celebrado ayer era el acto central del Centenario del Valencia, una efeméride que ha ido de menos a más y en la que también hubo lagunas, pero lo cierto es Fernando Giner y su equipo pueden estar orgullosos de haber ofrecido al valencianismo un regalo de esta magnitud. Ver correr de nuevo al Piojo López en Mestalla, a Fernando controlar balones, a Albelda luchar por la pelota y a Cañizares mandando en portería hizo que el estadio se emocinara.
El meta de Puertollano finalmente sí se vistió de corto y no pudo contener las lágrimas de la emoción. El Valencia CF está muy vivo y tiene a una afición entregada con los suyos, en los malos momentos fue cuando se pudo notar el gran sentido de pertenencia que existe, ahora parece que las vacas flacas han pasado y es tiempo de soñar. En cualquier caso la tarde de ayer fue el mejor homenaje a cien años de historia y a las leyendas del club, nadie olvidará el 24 de marzo de 2019.