El Levante UD y Juan Ignacio llevan infinidad de reuniones en los últimos tiempos pero ninguna ha servido para nada. En lugar de decirse las cosas a la cara, a estas alturas todavía no han afrontado de verdad el problema. Ambos están incómodos el uno con el otro y ninguno se atreve a sincerarse. En lugar de eso no hacen más que dar rodeos. Una peligrosa espiral, porque el tiempo juega en contra de todos. En especial de Manolo Salvador.