La llegada de Gennaro Gattuso supuso una ruptura total con el Valencia que se vio la pasada temporada. Seguía siendo un equipo que optaba por el ritmo alto y mucha presión, pero desde el principio el italiano intentó hacer de la posesión una de las armas y la salida de balón desde atrás se convirtió en uno de los signos de identidad de un conjunto que se mostró como un equipo atractivo con mucho margen de mejora.