Un Valencia - Real Madrid con la emoción a flor de piel. Con miles de valencianistas en las calles diciendo a Peter Lim que no, que ya está bien, que no se aguanta más. Y luego con Mestalla rindiendo un homenaje que cortaba el aire y encogía el alma, porque el respeto no nos cabía en el pecho. Un equipo, el de Baraja, con un cambio notable, ya que dejaba a Guillamón en el banquillo y le daba la plaza del medio centro, al lado de Pepelu, a Javi Guerra.