Un Valencia - Mallorca para seguir buscando la salvación, en Mestalla, con un maravilloso sol en la ciudad, con un campo lleno, con una afición volcada. Un equipo, el de Corberán, que sigue repitiendo una forma de jugar, un planteamiento, una filosofía. Un equipo que gustará más o menos, pero que empieza a ser muy identificable. Un arranque soso, con ambos contendientes estudiándose, y unos primeros 15 minutos que no serán especialmente recordados por nada.