Ilaix Moriba personaliza que en el Valencia no podemos dramatizar las cesiones. Llegó el año pasado en enero, dio un rendimiento más óptimo, al memos a juicio de quien suscribe, era “imposible” que volviera aquí porque su destino estaba en Alemania, y meses más tarde resultó que lo tenemos de nuevo en Mestalla. Y no sólo eso, sino que el tema estaba zanjado desde hacía algunas semanas, pero hacía falta algo de margen en el Fair Play Financiero para poder cerrar la operación.