Hacía años que un entrenador del Valencia no tenía la plantilla que quería, siempre dentro de nuestra realidad económica. 8 fichajes y 13 bajas, algunas especialmente sensibles, además de 6 renovaciones que podían haber sido 7 en caso de haberse quedado Mosquera. Una plantilla nueva hecha a imagen y semejanza del técnico de Cheste, con gente de su confianza y de su elección, con lo que, por ese lado, poca queja podía haber en esta ocasión.