Sueño con un gol de Cavani que certifique la salvación del Valencia. No hay un solo motivo que me justifique este hecho, porque son más de 5 meses sin ver puerta, y en muchos partidos, casi hasta sin tirar a ella.
Sueño con un gol de Cavani que certifique la salvación del Valencia. No hay un solo motivo que me justifique este hecho, porque son más de 5 meses sin ver puerta, y en muchos partidos, casi hasta sin tirar a ella.
El Valencia depende de sí mismo para evitar el descenso, y eso, tal y como está el patio, ya es un tema importante. Jugamos fuera de casa, en Sevilla contra el Betis, y aunque como visitantes presentamos una hoja de servicios más que cuestionable, lo cierto es que empatar o ganar nos vale para no mirar otros partidos. Este es el contexto ideal, porque además de conservar la categoría, estoy seguro que se va a mirar mucho el cómo se consiga finalmente, y no depender de terceros para ellos sería una muy buena noticia para todos.
El once titular de Rubén Baraja para el Betis - Valencia del Benito Villamarín debe estar marcado por la presencia de los que tengan la cabeza más fría, y las piernas más frescas. Estamos ante un choque que no tiene nada que ver con lo que hayamos jugado hasta la fecha, y que sólo se puede comparar a uno que se jugó hace 40 años, y que aunque acabó bien para nosotros, es algo de lo que no tengo muchas ganas de hablar.
Va a ser una noche para corazones fuertes en el entorno del Valencia. Puede que sea una de esas pesadillas que sólo sueñas con tener, pero que estás seguro que no vas a vivir… hasta que te toca hacerlo. Un partido que cada uno va a vivir de una manera, con una liturgia sin duda especial, y que no tengo claro cómo afrontar.
Y ahora sí que podemos decir que estamos ante el partido más importante de la historia del Valencia. Podemos darle muchas vueltas a este asunto, pero lo de hoy en el Benito Villamarín marca el futuro de la entidad en todos los sentidos. Y lo hace mucho más que las finales de Champions, por ejemplo. Hablando de futuro a corto y medio plazo, todo depende de lo que pase esta noche, de si salimos vivos de esta o no.
Como dice el titular, creer en este Valencia actual se ha convertido en un auténtico acto de fe para la afición. Mestalla ha apoyado al equipo justo en el momento que más lo necesitaba y en Sevilla serán cientos los valencianistas que no abandonarán al equipo en el momento decisivo. Poco se puede salvar de esta temporada; el arrojo de los canteranos, la valentía de Baraja y un par de chispazos de algunos jugadores. Lo demás ha sido un auténtico desastre.
Muchos hemos crecido viendo el escudo del Valencia en la tribuna de Mestalla. Es uno de esos símbolos que tienes de toda la vida, y que cuando pasas por delante del estadio, siempre aprovechas para echarle una mirada. Desde hacía tiempo, las luces interiores no iban bien, y algunas no iluminaban. Un buen día se hizo una foto con el escudo desmontándose para, según la versión del club, restaurarlo.
El Valencia no importa a muchos, porque es el medio para conseguir algo y no el fin. Esta sensación la tengo hace ya muchos años, y en los tiempos tiempo de forma especialmente relevante. Porque los hechos que veo que van pasando me “obligan” a pensarlo con más fuerza todavía. Que se quiera “echar” a Meriton lo entiendo, cómo demonios no lo voy a entender si nos han empujado al abismo y han destrozado al club en todos los sentidos.
Sueño con un gol de Cavani que certifique la salvación del Valencia. No hay un solo motivo que me justifique este hecho, porque son más de 5 meses sin ver puerta, y en muchos partidos, casi hasta sin tirar a ella.
Va a ser una noche para corazones fuertes en el entorno del Valencia. Puede que sea una de esas pesadillas que sólo sueñas con tener, pero que estás seguro que no vas a vivir… hasta que te toca hacerlo. Un partido que cada uno va a vivir de una manera, con una liturgia sin duda especial, y que no tengo claro cómo afrontar.
El Valencia depende de sí mismo para evitar el descenso, y eso, tal y como está el patio, ya es un tema importante. Jugamos fuera de casa, en Sevilla contra el Betis, y aunque como visitantes presentamos una hoja de servicios más que cuestionable, lo cierto es que empatar o ganar nos vale para no mirar otros partidos. Este es el contexto ideal, porque además de conservar la categoría, estoy seguro que se va a mirar mucho el cómo se consiga finalmente, y no depender de terceros para ellos sería una muy buena noticia para todos.
Y ahora sí que podemos decir que estamos ante el partido más importante de la historia del Valencia. Podemos darle muchas vueltas a este asunto, pero lo de hoy en el Benito Villamarín marca el futuro de la entidad en todos los sentidos. Y lo hace mucho más que las finales de Champions, por ejemplo. Hablando de futuro a corto y medio plazo, todo depende de lo que pase esta noche, de si salimos vivos de esta o no.
El once titular de Rubén Baraja para el Betis - Valencia del Benito Villamarín debe estar marcado por la presencia de los que tengan la cabeza más fría, y las piernas más frescas. Estamos ante un choque que no tiene nada que ver con lo que hayamos jugado hasta la fecha, y que sólo se puede comparar a uno que se jugó hace 40 años, y que aunque acabó bien para nosotros, es algo de lo que no tengo muchas ganas de hablar.
Como dice el titular, creer en este Valencia actual se ha convertido en un auténtico acto de fe para la afición. Mestalla ha apoyado al equipo justo en el momento que más lo necesitaba y en Sevilla serán cientos los valencianistas que no abandonarán al equipo en el momento decisivo. Poco se puede salvar de esta temporada; el arrojo de los canteranos, la valentía de Baraja y un par de chispazos de algunos jugadores. Lo demás ha sido un auténtico desastre.
Muchos hemos crecido viendo el escudo del Valencia en la tribuna de Mestalla. Es uno de esos símbolos que tienes de toda la vida, y que cuando pasas por delante del estadio, siempre aprovechas para echarle una mirada. Desde hacía tiempo, las luces interiores no iban bien, y algunas no iluminaban. Un buen día se hizo una foto con el escudo desmontándose para, según la versión del club, restaurarlo.
El Valencia no importa a muchos, porque es el medio para conseguir algo y no el fin. Esta sensación la tengo hace ya muchos años, y en los tiempos tiempo de forma especialmente relevante. Porque los hechos que veo que van pasando me “obligan” a pensarlo con más fuerza todavía. Que se quiera “echar” a Meriton lo entiendo, cómo demonios no lo voy a entender si nos han empujado al abismo y han destrozado al club en todos los sentidos.