Cuando vemos que el Valencia vale 900 millones de euros, ya no queremos hablar del tema. Y no, esos 900 kilos no son para Lim, que es la otra "trampa" en la que se pretende caer, o mejor dicho, hacer caer. El máximo accionista quiere un mínimo de 400-450 por su 90 y pico por ciento, pero el resto es la deuda, 297 netos, y acabar el futuro estadio, que ronda los 160. La suma, redondeando, es sencilla, pero juntar ese dinero, ya va costando un poco más.