El Celta - Valencia de la jornada 2 ya era un partido clave de la temporada. Esa ansiedad que nos persigue desde hace tantos años, y de la que no aprendemos a deshacernos. Los primeros minutos dejaban claro cómo iba a ser el encuentro, al menos de salida. El Celta dueño del balón y siendo muy vertical, y nosotros a defender bien y presionar alto, buscando fallos atrás de su zaga. En el minuto 10, una pérdida de Jesús, que es lo que no nos puede pasar, provocaba la primera llegada clara de los celestes, aunque el remate final era flojo.