Rubén Baraja le quita siempre dramatismo a todo lo que pasa en el Valencia, y eso no significa que no sea consciente de lo que hay, o que no le importe, o que sólo ande pensando en su contrato, que son algunas de las barbaridades que he venido leyendo en los últimos días. Pero ponerse en estado de pánico en la jornada 1, o incluso antes, que aquí llevamos así todo el verano, y de forma más acusada en este mes de agosto tan extraño que estamos viviendo.