"Suso, canalla, fuera de Mestalla", "Peter, vete ya", "directiva, dimisión", "los jugadores no sienten los colores", esos fueron los cantos de guerra en el templo del Valencia, donde sólo debe respirar un ambiente favorable para el equipo, un estadio al que he visto respirar y ganar partidos levantando resultados imposibles. Había rabia, tristeza, impotencia, una sensación de vacío que no recordaba, esa es la verdad.