Querido Peter Lim, dueño del Valencia y máximo responsable de todo lo que le ocurre al club, con el respeto que te tengo, desde la fe que no pierdo nunca en la que gente que me hace creer, nunca, tengo que decirte algo, tengo que volver a hablar contigo como hace año y medio, cuando en una charla de casi 2 horas pudimos hablar de fútbol y de periodismo, del Valencia y del mundo, con cercanía, con franqueza.