"A Corberán se le está poniendo cara de Baraja". Esto es lo más fino que estamos leyendo o escuchando estos días sobre el entrenador del Valencia, y no me puede parecer más injusto. Por él y por el Pipo, por los dos, aunque del segundo prefiero ya no decir nada más porque se me llevan los demonios. Seguimos sin saber lo que teníamos, pero eso da igual. Al de Cheste parece que la segunda vuelta del curso pasado tampoco le está sirviendo para al menos tener calma.