En el Valencia se ha perdido el respeto. En una parte del entorno al menos, y eso es muy triste, muy doloroso, muy absurdo. No se puede pensar de forma libre, sino de una muy concreta, y si no sigues esos preceptos como si esto fuera una secta, eres un colaboracionista. Para todos aquellos que usan esta palabra de forma alegre y desenfadada, recordarles que fue usada hace muchos años, y le costó la vida a miles de personas en España y sobre todo en Europa, y muchas veces de forma injusta.