“El que no hace esto es un mal valencianista”, o “el que no piensa de este modo es un colaboracionista”. Esta forma de pensar, que me resulta de lo más peligrosa, se está extendiendo a una velocidad mucho más que preocupante. Pero realmente, ¿quién es el que decide lo que está bien o lo que está mal, o quién actúa de forma correcta y quién no? Tengo claro que para eso hay que dominar el relato, escribirlo, porque de esa forma tú mandas sobre este tipo de cosas.