Los niños del Valencia tienen que estar en La Cartuja, en la final de Copa, porque deben vivir ese momento. La primera que pude ir a una tenía 21 años, y aunque era joven, no lo pude disfrutar siendo un crío, que es cuando estas cosas te calan e impresionan más. Con el paso del tiempo, hubiera dado muchas cosas por vivir ese momento bastante antes, no sé cuando, pero sí más pequeño.