La historia de Giorgi Mamardashvili en el Valencia es algo digno de estudio, de contar y de poner como ejemplo. Algo que tiene muchos padres, porque el jugador no se presentó sólo en Paterna, alguien le vio algo, algún entrenador o técnico debió entender que tenía potencial para poder estar en un club como el nuestro, y sin duda, José Bordalás se la jugó con él cuando no era precisamente lo fácil.