El día que el Valencia juega una final no es para hablar de fútbol, ni de sistemas ni de esquemas. No es el momento para analizar si debe salir con este o con aquel, si el otro o maroto están mejor. Hoy es un día de sentimiento, de estar emocionados desde antes de levantarse, de no tener sueño, de no estar cansados, de no tener frío ni calor.