Que el Valencia no esté en Europa es un drama, económico y deportivo. Confieso una cosa, y sé que esto le va a molestar a mucha gente, pero yo tampoco tengo la culpa de haber nacido cuando lo hice. Recuerdo ir con mi padre a Mestalla a ver al Goteborg o al Anderlecht, y ver volar sillas después de un partido contra el United mientras me cogía de la mano y yo volaba más que andaba por Micer Mascó camino al coche.