No se debe insultar a nadie en la vida ni en el entorno del Valencia. Nunca, a nadie. Y lo dice alguien que ha recibido de todo tipo a los largo de casi 30 años, a cargo de aficionados, periodistas, jugadores y hasta algún presidente. Lo he llevado siempre bien, porque de pequeño fui gordo, las vi de todos los colores en aquel momento, y entiendo que me generó una coraza poco menos que indestructible.