Que el Valencia tiene un marrón de mucho cuidado con Marcos André es algo que todos tenemos muy claro. Y lo peor de todo es que no se le ve remedio en el corto plazo, porque está claro que sigue aquí hasta junio, y que en ese momento vamos a ver cómo podemos sacar a un jugador que llegó a cambio de 8 millones de euros y que en dos años no ha hecho absolutamente nada.