Magnífico encuentro del Valencia en Cádiz, Diego López dio una exhibición y capitaneó en ataque al conjunto de Baraja.
Magnífico encuentro del Valencia en Cádiz, Diego López dio una exhibición y capitaneó en ataque al conjunto de Baraja.
El Valencia puede dejar a tiro de piedra el objetivo mínimo en las próximas semanas, los 40 puntos están cada vez más cerca pero si el equipo ha empezado a ilusionar es porque ha dado muestras de que puede llegar mucho más lejos. El partido en Cádiz no va a ser sencillo pero si el Valencia mantiene las virtudes de los últimos encuentros tendrá mucho que decir.
Ser dominador en el centro del campo
Queda mucho por hacer a nivel deportivo pero la dinámica está cambiando respecto a lo visto en el pasado curso. Este Valencia se está construyendo poco a poco.
Entrenador que conoce el entorno y el club
Se puede debatir sobre la valía de Baraja como entrenador, pero lo que es indiscutible es que nadie tiene un conocimiento del club y el entorno como él. Su situación difiere mucho de la de otros técnicos recientes que perdieron los nervios en los momentos de mayor presión y dificultad.
El partido en Cádiz es una oportunidad inmejorable, el equipo de Baraja llega al Nuevo Mirandilla con mucha motivación e innumerables retos. Por un lado la posibilidad de dejar atrás definitivamente la zona roja y acercarse a los puestos europeos, por otro demostrar que lejos de Mestalla también se puede ofrecer una buena imagen y este Valencia está dispuesto a crecer durante la temporada.
¿Se puede soñar con este Valencia CF? se puede y se debe. Sin esas dosis de motivación deportiva el fútbol no tendría razón de ser y poco a poco el tiempo va poniendo en su sitio a algunos. Las redes sociales no son un baremo fiable de la opinión general, y en el caso del Valencia un pequeño sector va quedándose cada vez más solo.
Si algo tiene el fútbol es que es impredecible y que la ilusión es la mayor razón de ser que mantiene vivo a este deporte. Son tiempos distintos, con un escenario mercantilizado y unas directrices cada vez más postizas, pero la ilusión de los aficionados sigue intacta incluso en clubes tan marcados por una época muy mala como el Valencia. Se han vivido años de oscuridad y la propiedad sigue muy alejada de los intereses de una grada que esta temporada está dando toda una lección de sentimiento e implicación.
El Valencia recuperó la efectividad ante el Villarreal, eso sí, ayudado por la precisión de Pepelu desde el punto de penalti. Yaremchuk se estrenó en liga y el equipo tuvo mucha presencia en ataque en el primer acto, una efervescencia que fue apagándose a medida que el partido avanzaba. Al Valencia le falta profundidad de banquillo, sobre todo pensando en encuentros en los que el marcador está cuesta arriba y hace falta mordiente en ataque para sorprender.
Este Valencia tiene mucho margen de mejora, el equipo está en construcción pero poco a poco Baraja está consiguiendo encajar las piezas. Es una auténtica lástima que el club no se decida a dar un paso al frente y reforzar una plantilla que con un par de retoques podría ofrecer mucha más guerra. Pero conociendo las dificultades y con el final de la primera vuelta, es momento de valorar una de las grandes virtudes del Valencia: el descaro.
Magnífico encuentro del Valencia en Cádiz, Diego López dio una exhibición y capitaneó en ataque al conjunto de Baraja.
El partido en Cádiz es una oportunidad inmejorable, el equipo de Baraja llega al Nuevo Mirandilla con mucha motivación e innumerables retos. Por un lado la posibilidad de dejar atrás definitivamente la zona roja y acercarse a los puestos europeos, por otro demostrar que lejos de Mestalla también se puede ofrecer una buena imagen y este Valencia está dispuesto a crecer durante la temporada.
El Valencia puede dejar a tiro de piedra el objetivo mínimo en las próximas semanas, los 40 puntos están cada vez más cerca pero si el equipo ha empezado a ilusionar es porque ha dado muestras de que puede llegar mucho más lejos. El partido en Cádiz no va a ser sencillo pero si el Valencia mantiene las virtudes de los últimos encuentros tendrá mucho que decir.
Ser dominador en el centro del campo
¿Se puede soñar con este Valencia CF? se puede y se debe. Sin esas dosis de motivación deportiva el fútbol no tendría razón de ser y poco a poco el tiempo va poniendo en su sitio a algunos. Las redes sociales no son un baremo fiable de la opinión general, y en el caso del Valencia un pequeño sector va quedándose cada vez más solo.
Queda mucho por hacer a nivel deportivo pero la dinámica está cambiando respecto a lo visto en el pasado curso. Este Valencia se está construyendo poco a poco.
Entrenador que conoce el entorno y el club
Se puede debatir sobre la valía de Baraja como entrenador, pero lo que es indiscutible es que nadie tiene un conocimiento del club y el entorno como él. Su situación difiere mucho de la de otros técnicos recientes que perdieron los nervios en los momentos de mayor presión y dificultad.
Si algo tiene el fútbol es que es impredecible y que la ilusión es la mayor razón de ser que mantiene vivo a este deporte. Son tiempos distintos, con un escenario mercantilizado y unas directrices cada vez más postizas, pero la ilusión de los aficionados sigue intacta incluso en clubes tan marcados por una época muy mala como el Valencia. Se han vivido años de oscuridad y la propiedad sigue muy alejada de los intereses de una grada que esta temporada está dando toda una lección de sentimiento e implicación.
El Valencia recuperó la efectividad ante el Villarreal, eso sí, ayudado por la precisión de Pepelu desde el punto de penalti. Yaremchuk se estrenó en liga y el equipo tuvo mucha presencia en ataque en el primer acto, una efervescencia que fue apagándose a medida que el partido avanzaba. Al Valencia le falta profundidad de banquillo, sobre todo pensando en encuentros en los que el marcador está cuesta arriba y hace falta mordiente en ataque para sorprender.
Este Valencia tiene mucho margen de mejora, el equipo está en construcción pero poco a poco Baraja está consiguiendo encajar las piezas. Es una auténtica lástima que el club no se decida a dar un paso al frente y reforzar una plantilla que con un par de retoques podría ofrecer mucha más guerra. Pero conociendo las dificultades y con el final de la primera vuelta, es momento de valorar una de las grandes virtudes del Valencia: el descaro.