"Por cierto, cuando me refiero a Mestalla no me refiero a 46.000 personas, me refiero a un grupo que se ha portado muy mal como ha pasado en Mallorca o en Valladolid". Las palabras son de Carlo Ancelotti, el entrenador del Madrid, el pasado 23 de mayo, después de ver claramente que había metido la pata hasta el hígado y que nos había puesto a todos en el mismo saco, llamándonos racistas sin pudor, y ante el aplauso de la prensa nacional.