El adiós de Samu Castillejo al Valencia llega tarde. Y eso que aún no se ha dado, aunque todo parece indicar que la tocudez absurda que se aplica en estas situaciones, parece que está a punto de remitir, que es lo que termina pasando siempre. El jugador de turno se agarra a su contrato, que en su derecho está, olvidando que se le ha dicho a la cara y con tiempo que buscara equipo y no contaba, pero siempre alargando todo en busca se sacar algo más de dinero.