No hay nada que me haga sentir más orgulloso que hacer una carrera con la camiseta del Valencia. Es algo que se tiene que experimentar, y los runners valencianistas que haya leyendo este artículo me van a entender a la perfección.
No hay nada que me haga sentir más orgulloso que hacer una carrera con la camiseta del Valencia. Es algo que se tiene que experimentar, y los runners valencianistas que haya leyendo este artículo me van a entender a la perfección.
El Valencia tiene que fichar en enero, es algo que no tiene objeto de debate, no se le pueden poner peros ni condiciones, y deportivamente es el único diagnóstico que va a generar la plantilla. Poner en valor todo lo hecho y lo que hay está más que hecho, lo mismo que ensalzar el trabajo de Baraja con este grupo y el nivel de implicación que tienen todos.
Creer en el Valencia de Baraja supone aceptar el error y el fallo como parte del proceso. A todos nos gusta presumir de equipo, sacar pecho porque ganamos, pero quiero recordar que hasta el equipo del Doblete perdía de vez en cuando, o lo eliminaban de Europa o de la Copa.
Que el Valencia tenga listo el Nuevo Mestalla está cada día más cerca, y eso a pesar de las mil pegas que se le pone a todo, de un entorno empeñado en que eso es malo para el club y bueno para el máximo accionista (como si se lo fuera a llevar a Singapur el día de mañana) y de declaraciones de distintos puntos que son más cargas de profundidad que otra cosa.
La trama Mendes y el Valencia parece que no se terminan de encontrar en los últimos tiempos. Ha sido dar por sentado una serie de cosas sin más pruebas que las ganas de que pasen, y que todo se haya venido abajo como si fuera un castillo de naipes.
En el Madrid hablan del Valencia y no saben por dónde sopla el aire. Me refiero a sus medios de comunicación, porque lo de una parte de sus aficionados, la mayoría de esa minoría enmascarada en nombres falsos u ocultos, dan entre asco y pena. La afición del Valencia no es racista, Mestalla no es racista. Y diría lo mismo del Bernabéu y del madridismo, aunque seguro que allí, como aquí, hay cuatro imbéciles que intentan ensuciar el buen nombre de cualquier club.
No hay nada que me haga sentir más orgulloso que hacer una carrera con la camiseta del Valencia. Es algo que se tiene que experimentar, y los runners valencianistas que haya leyendo este artículo me van a entender a la perfección.
Creer en el Valencia de Baraja supone aceptar el error y el fallo como parte del proceso. A todos nos gusta presumir de equipo, sacar pecho porque ganamos, pero quiero recordar que hasta el equipo del Doblete perdía de vez en cuando, o lo eliminaban de Europa o de la Copa.
El Valencia tiene que fichar en enero, es algo que no tiene objeto de debate, no se le pueden poner peros ni condiciones, y deportivamente es el único diagnóstico que va a generar la plantilla. Poner en valor todo lo hecho y lo que hay está más que hecho, lo mismo que ensalzar el trabajo de Baraja con este grupo y el nivel de implicación que tienen todos.
Que el Valencia tenga listo el Nuevo Mestalla está cada día más cerca, y eso a pesar de las mil pegas que se le pone a todo, de un entorno empeñado en que eso es malo para el club y bueno para el máximo accionista (como si se lo fuera a llevar a Singapur el día de mañana) y de declaraciones de distintos puntos que son más cargas de profundidad que otra cosa.
El Valencia puede ganar al Madrid en el Bernabéu, pues claro que le puede ganar. Es quizá una de las visitas más tranquilas en años, porque tenemos claro que vamos a competir, que vamos a correr, que vamos a pelear, y que para derrotarnos tendrán que hacer un gran partido, factores externos aparte.
El fichaje de Cenk Ozcakar por el Valencia cada día está más en entredicho. Y ya no es por el rendimiento del chico, al que yo sigo viendo un potencial enorme aunque no lo termine de sacar, sino por el que van dando los chavales de casa cuando se les da oportunidades con el primer equipo.
La trama Mendes y el Valencia parece que no se terminan de encontrar en los últimos tiempos. Ha sido dar por sentado una serie de cosas sin más pruebas que las ganas de que pasen, y que todo se haya venido abajo como si fuera un castillo de naipes.
En el Madrid hablan del Valencia y no saben por dónde sopla el aire. Me refiero a sus medios de comunicación, porque lo de una parte de sus aficionados, la mayoría de esa minoría enmascarada en nombres falsos u ocultos, dan entre asco y pena. La afición del Valencia no es racista, Mestalla no es racista. Y diría lo mismo del Bernabéu y del madridismo, aunque seguro que allí, como aquí, hay cuatro imbéciles que intentan ensuciar el buen nombre de cualquier club.