Madrid provoca a Valencia y al Valencia, como siempre, y no vamos a caer. Así de sencillo. Vienen por tierra, mar y aire, como toda la vida, aunque esta vez la cosa no va sólo de temas deportivos, sino que prima el relato que se vendió en la capital, y a nivel mundial, y que básicamente se basaba en una enorme mentira repetida muchas veces por determinados altavoces. Hacernos pasar por racistas es algo que no podemos, y no debemos olvidar.