“Los que no piensan como yo en el entorno del Valencia, están comprados”. La cantinela lleva tiempo sonando, y el problema ha sido que algunos hemos estad callados, demasiado tiempo y demasiado callados, pero ni hay mal que 100 años dure ni cuerpo que lo resista. La primera pregunta es quién les paga a ellos por la persecución y el señalamiento, y por ir detrás de cada uno que no sigue su discurso al dedillo.